Así, tal cual. Básicamente porque odio el rosa. Y es que resulta que ahora, según un estudio, las mujeres prefieren los tonos rojizos (especialmente el rosa) y morados por pura evolución biológica: básicamente, para diferenciar los alimentos recolectables (los frutos) en los tiempos en que vivíamos en cavernas.

Y todo porque se han dedicado a enseñarles cuadraditos de colores a hombres y mujeres británicos, entre los cuales había unos cuantos ciudadanos de origen chino recién llegados. Para 'evitar las influencias culturales'. Claro, nadie ha visto a esas adorables chinitas vestiditas con sus trajes tradicionales color rosa y lavanda. Si quieres evitar las influencias culturales, vete a entrevistar a gente en Tanzania. Que allí bastante tienen con lo suyo como para andarse con preferencias de colores.

Que no digo que no pueda ser cierto eso de la evolución en colores. Yo reconozco que odio el rosa, y los morados y lavandas me dejan más bien indiferente; pero me encanta el naranja y el rojo me parece un color solvente (no tanto como el azul o el verde, pero bueno). Pero vamos, que no han ido a buscar precisamente las culturas menos condicionadas a la diferenciación sexual por colores. Y centrar un estudio evolutivo en aspectos que están muy arraigados en la cultura, pues como que me parece un pelín sesgado.

Si es que...